Cuando NO hay que utilizar el doble sentido en el porno

El idioma español está lleno de ricas figuras literarias que usamos casi de forma inconsciente, tanto si sabemos lo que significan como si no, o si ni siquiera somos conscientes de usarlas. La metáfora, la ironía, y sobre todo, el doble sentido, son cosas muy naturales que todos tenemos en nuestro modo de hablar y que utilizamos a diario, pero aunque todo esto forme parte de nuestra forma de expresarnos, ojo, porque hay un momento en el que nos gustan que nos digan las cosas claras y sin tapujos, y eso es: a la hora de tener sexo.

Aunque la sexología no deja de decir que las relaciones de pareja mejoran notablemente si aumenta la comunicación, eso es algo que no nos acaba de entrar muy bien en la cabeza, porque claro ¿a cuántas tías que lucen culos grandes les gusta que las llamen “culonas”? Eso genera un poco de confusión, porque uno no sabe cuándo ser sincero y cuándo no, ni si es pertinente usar uno de esas figuras retóricas de las que te hablo. Y lo peor es cuando a uno le gustan los buenos panderos y no se atreve a decirlo, y estás encantado de andar tocando buenas nalgas mientras follas, pero no te atreves a decirlo.

Luego, otro aspecto a tener en cuenta es la edad de las susodichas, que todos sabemos que las mujeres son especialmente sensibles con este tema. Y lo peor es cuando te enrollas con maduras calientes, y uno no sabe si alabar su experiencia sin miedo a que piensen que las estás llamando viejas putonas, o hacerte el tonto y tratarlas como a una jovencita, arriesgándote entonces a que eso les siente mal y crean que estás con ellas porque no eres capaz de satisfacer a una de tu edad, y no puedes aspirar más que a una cuarentona desesperada. ¡Si es que con las tías no hay manera de acertar, porque es imposible meterte en sus cabezas!

¿Y alguna vez os ha venido a la cabeza la idea de ver vídeos o películas porno con alguna chica? Yo lo he intentado un par de veces, y empiezo a pensar que la pornografía no esta hecha para las mujeres, por mucho que se me tilde de machista, o se me diga que es porque al que existe está hecha a la medida de los hombres. Para mí ya es un caso perdido, no puedo soportar que al ver cualquiera de esas cosas que a los tíos tanto nos molan, como los coños mojados o los culos dilatados, empiecen a quejarse y a hablar de lo burdo de las imágenes, o de lo cerdos que son los tíos, o de lo guarras que son ellas… A ver, tampoco el porno es para andarse con tapujos, y o se dicen las cosas como son, o mejor no se dice nada porque saltan a la vista. Si las mujeres alaban tanto la sinceridad a la hora del sexo, ¿cómo puede ser que les entre la delicadeza ante algo tan natural como echar un polvo?

Yo la verdad no veo que eso de hablar con el corazón en la mano, o más bien diría con la polla en mente, cuando uno está a punto de meterla en caliente dé para mucho ni tenga muchas ventajas. Más bien me aúno a eso de que “quien calla otorga”: prefiero cerrar la boca, ponerme a la tarea y que sea lo que dios quiera, sin decir ni una sola palabra que se pueda malentender ni que pueda sentar bien o mal. Total, no es que tampoco sea un orador nato, y reconozco que tantos videos porno no me han hecho precisamente un experto en expresiones delicadas, sino más bien todo lo contrario; y no me perdonaría perder una buena follada sólo porque no he podido mantener mi lengua quieta (con las palabras, se entiende). A la hora del sexo, mejor dejar que sean los cuerpos los que hablen, que con esos pocos malentendidos puede haber, yo diría que ninguno; y las aclaraciones, para más tarde.

Y para que veas lo que un malentendido puede causar en una pareja, no te pierdas este video; yo diría que más de uno se verá reflejado en él.